El consumidor actualmente puede adquirir los
productos de agricultura ecológica en diferentes puntos de
venta; grandes superficies, asociaciones de consumidores, tiendas
especializadas, etc. Buscando siempre la etiqueta identificativa
del organismo de control correspondiente y la referencia de cultivo
ecológico.
La falta de una legislación eficaz que identifique
los alimentos transgénicos hace del aval de Agricultura Ecológica
la garantía más fiable de que un alimento no contiene
componentes manipulados genéticamente.
La agricultura actual ha llegado a separarse tanto
del medio que se ha convertido en uno de sus peores enemigos. La
generalización del uso de abonos de síntesis química
provoca la degradación del suelo, el agua y el aire.
La Agricultura Ecológica evita estos problemas
al utilizar sólo productos y métodos naturales. Se
aprovecha el potencial productivo del suelo, manteniéndolo
como un sistema vivo y mejorando su fertilidad natural. Se crean
sistemas equilibrados, con plantas fuertes y sanas, de forma que
los propios procesos naturales y la resistencia de los cultivos
sean suficientes para evitar plagas y enfermedades. El ganado se
cría en un ambiente propio y natural, alimentándose
de forma equilibrada. Así se evita el tener que recurrir
al empleo de sustancias o técnicas que puedan causar cualquier
perjuicio al medio.
La Agricultura Ecológica necesita sistemas diversos, en los
que la variedad de cultivos, los setos, la hierba bajo los frutales,
los abonos verdes, la vegetación de márgenes y ribazos,
… genera ecosistemas ricos y de gran valor ambiental.
En definitiva, se mantiene un agro ecosistema complejo
y vital, relacionado íntimamente con la naturaleza.