Home

DAIQUÍ, ALIMENTOS ECOLÓGICOS DE GALICIA

Natural
Entra Ya
GALLEGO  GALLEGO  
DAIQUÍ, QUIENES SOMOS AÑOS DE LUCHA EN LA LIMIA AGRICULTURA ECOLÓGICA CÓMO REALIZAR UN PEDIDO LA TIENDA LISTA DE PRODUCTOS  CONOCE A LOS AGRICULTORES SISTEMA ALIMENTARIO ACTUAL ALIMENTOS TRANSGÉNICOS NITRITOS Y NITRATOS ENLACES
  25 AÑOS DE LUCHA EN LA LIMIA - Detrás de Daiquí
 

LAS ESPERANZAS

La Limia era, en la década de los 60 una comarca económicamente deprimida pero ecológicamente privilegiada, con una laguna, la de Antela, que era la tercera más grande de la península. Los limianos pensaron que el progreso llegaría de la mano de las concentraciones parcelarias, asi de fácil. Las parcelaciones llegaron con retraso.

Las zonas húmedas marginales y relictas de la laguna de Antela fueron drenadas implacablemente hasta su completa desecación. En definitiva el paisaje quedó completamente uniformado, los ríos canalizados, los ecosistemas pantanosos degradados... una rica y amplia diversidad biológica reducida de manera irreversible.

No sólo llegaron tarde, llegaron tarde y mal.


 

EL IMPACTO

Las obras de ejecución de los procesos de parcelación, que no contaban con estudios ambiental alteraron drásticamente el equilibrio natural. Más de 30000 hectáreas de la chaira limia se vio afectada por una severa deforestación que las dejó irreconocibles. Vegas y prados fueron convertidos en extensos páramos de patatas.


 

 

EL AGUA

Este elemento, antaño abundante, ahora escasea. Y siendo como es fundamental para cualquier sistema natural, no se puede derrochar agua en la producción de algo con tan poco rendimiento como el monocultivo de la patata en vez de preservarla para usos de agricultura tradicional, mucho más respetuoso con el medio, que permite un paisaje armonizado y que, sin duda, compensará mucho más en el futuro.

Hay quien ya llama a la Limia la meseta gallega.

LAS PATATAS

A pesar de los gastos realizados en la remodelación de las estructuras agrarias y del cambio radical en las formas de procucción, la patata no logró sacar a la Limia de su depresión. El monocultivo, aparte de provocar una mayor dependencia económica, imposibilita la viabilidad de otros cultivos agrarios de creciente demanda. Por el contrario, el cultivo intensivo de este tubérculo precisa enormes cantidades de fertilizantes y otros productos químicos, que además de ser nocivos consumen mucha agua. No olvidemos que por culpa de estas prácticas y del abuso del regadio de la patata cada verano la Limia se muestra materialmente seca.

EL DINERO

Parcelar, además de ser anticuado, resulta caro. Una parcela tiene un coste aproximado de 6000 euros, sin contar con los gastos de los agricultores en la maquinaria necesaria para cultivar tanta extensión. Muchos paisanos, al volver de la emigración, tuvieron que empeñarse en créditos para comprar la costosa maquinaria agrícola. Es por esto que el Estado tiene que conceder a los productores fuertes subvenciones para que puedan salir de la crisis que provocan los bajos precios de las patatas. Resulta pues que el dinero de todos se invierte tanto en las concentraciones parcelarias como en las subvenciones... La pescadilla que se muerde la cola...

EL FUTURO

¿Qué se puede hacer para corregir el desequilibrio causado? Está bien claro: retornar a la manera tradicional de producción, potenciando una agricultura diversificada y extensiva que fue la que dio de comer a los limianos durante cientos de años. Así, es urgente afrontar una reforestación rigurosa con el objeto de moderar el clima y retener el agua. La propia renovación del paisaje generará riqueza debido al valor en alza que hoy tiene el turismo rural y la explotación de productos autóctonos de calidad.

Por último, debemos conservar, a toda costa, el ecosistema agrario tradicional y los humedales de Rairíz de Veiga, pues constituyen los últimos reductos que nos sirven de partida para la recuperación del potencial ecológico que poseía antaño toda la comarca de la Limia.


   Todos los productos DAIQUI tienen certificado ecológico

  Última modificación: --  © 2006 Daiquí